Hay dias en que uno se levanta con nada en la cabeza, como que nada importa mas alla del calor de las sabanas y la suavidad del colchon.
Es extraño sentirse despegado de todo, donde los sonidos de la calle o incluso fuera de la puerta son irrelevantes, pero se siente tan bien, darse un tiempo para uno mismo, dejar a todos afueras de nuestra burbuja, que en este caso es nuestra cama, y dejarnos llevar.
Yo siento que tengo una falta latente de dias como esos, donde me pueda relajar y olvidarme de preocupaciones y disparates cotidianos. A veces trato de forzar las mañanas a que sean asi, me obligo a mi misma a pegarme a la cama y dejar la mente flotar, pero lo unico que hago es estresarme, pensando en que tengo que pensar y en cuanto tiempo necesito quedarme pegada a la cama para poder relajarme, lo cual no tiene sentido alguno, pues lo unico que logro es estresarme, levantarme mas rapido de la cama y de mal humor.
Todos sabemos que las cosas buenas no se forzan, ellos nacen y lamentablemente, las manianas buenas por igual.